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lunes, 28 de abril de 2008
La ratita presumida
LOS CUENTOS SON EL MEJOR RECURSO EDUCATIVO PARA LA ATENCIÓN DE LOS NIÑOS Y NIÑAS, DISFRUTAD MUCHO DE ESTE VIDEO.
sábado, 26 de abril de 2008
El patito feo
Como cada verano, a la Señora Pata le dio por empollar y todas sus amigas del corral estaban deseosas de ver a sus patitos, que siempre eran los más guapos de todos.
Llegó el día en que los patitos comenzaron a abrir los huevos poco a poco y todos se congregaron ante el nido para verles por primera vez.
Uno a uno fueron saliendo hasta seis preciosos patitos, cada uno acompañado por los gritos de alborozo de la Señora Pata y de sus amigas. Tan contentas estaban que tardaron un poco en darse cuenta de que un huevo, el más grande de los siete, aún no se había abierto.
Todos concentraron su atención en el huevo que permanecía intacto, incluso los patitos recién nacidos, esperando ver algún signo de movimiento.
Al poco, el huevo comenzó a romperse y de él salió un sonriente pato, más grande que sus hermanos, pero ¡oh, sorpresa!, muchísimo más feo y desgarbado que los otros seis...
La Señora Pata se moría de vergüenza por haber tenido un patito tan feísimo y le apartó con el ala mientras prestaba atención a los otros seis.
El patito se quedó tristísimo porque se empezó a dar cuenta de que allí no le querían...
Pasaron los días y su aspecto no mejoraba, al contrario, empeoraba, pues crecía muy rápido y era flacucho y desgarbado, además de bastante torpe el pobrecito.
Sus hermanos le jugaban pesadas bromas y se reían constantemente de él llamándole feo y torpe.
El patito decidió que debía buscar un lugar donde pudiese encontrar amigos que de verdad le quisieran a pesar de su desastroso aspecto y una mañana muy temprano, antes de que se levantase el granjero, huyó por un agujero del cercado.
Así llegó a otra granja, donde una vieja le recogió y el patito feo creyó que había encontrado un sitio donde por fin le querrían y cuidarían, pero se equivocó también, porque la vieja era mala y sólo quería que el pobre patito le sirviera de primer plato. También se fue de aquí corriendo.
Llegó el invierno y el patito feo casi se muere de hambre pues tuvo que buscar comida entre el hielo y la nieve y tuvo que huir de cazadores que pretendían dispararle.
Al fin llegó la primavera y el patito pasó por un estanque donde encontró las aves más bellas que jamás había visto hasta entonces. Eran elegantes, gráciles y se movían con tanta distinción que se sintió totalmente acomplejado porque él era muy torpe. De todas formas, como no tenía nada que perder se acercó a ellas y les preguntó si podía bañarse también.
Los cisnes, pues eran cisnes las aves que el patito vio en el estanque, le respondieron:
- ¡Claro que sí, eres uno de los nuestros!
A lo que el patito respondió:
-¡No os burléis de mí!. Ya sé que soy feo y desgarbado, pero no deberíais reír por eso...
- Mira tu reflejo en el estanque -le dijeron ellos- y verás cómo no te mentimos.
El patito se introdujo incrédulo en el agua transparente y lo que vio le dejó maravillado. ¡Durante el largo invierno se había transformado en un precioso cisne!. Aquel patito feo y desgarbado era ahora el cisne más blanco y elegante de todos cuantos había en el estanque.
Así fue como el patito feo se unió a los suyos y vivió feliz para siempre.
FIN
viernes, 25 de abril de 2008
El Mago de Hoz
En el camino, los dos se cruzaron con un espantapájaros que pedía, incesantemente, un cerebro. Dorita le invitó a que la acompañara para ver lo que el mago de Oz podría hacer por él. Y el espantapájaros aceptó. Más tarde, se encontraron a un hombre de hojalata que, sentado debajo de un árbol, deseaba tener un corazón. Dorita le llamó a que fuera con ellos a consultar al mago de Oz. Y continuaron en el camino. Algún tiempo después, Dorita, el espantapájaros y el hombre de hojalata se encontraron a un león rugiendo débilmente, asustado con los ladridos de Totó. El león lloraba porque quería ser valiente. Así que todos decidieron seguir el camino hacia el mago de Oz, con la esperanza de hacer realidad sus deseos.
Cuando llegaron al país de Oz, un guardián les abrió el portón, y finalmente pudieron explicar al mago lo que deseaban. El mago de Oz les puso una condición: primero tendrían que acabar con la bruja más cruel de reino, antes de ver solucionados sus problemas. Ellos los aceptaron. Al salir del castillo de Oz, Dorita y sus amigos pasaron por un campo de amapolas y aquél aroma intenso les hicieron caer en un profundo sueño, siendo capturados por unos monos voladores que venían de parte de la mala bruja. Cuando despertaron y vieron la bruja, lo único que se le ocurrió a Dorita fue arrojar un cubo de agua a la cara de la bruja, sin saber que eso era lo que haría desaparecer a la bruja. El cuerpo de la bruja se convirtió en un charco de agua, en un pis-pas.
Rompiendo así el hechizo de la bruja, todos pudieron ver como sus deseos eran convertidos en realidad, excepto Dorita. Totó, como era muy curioso, descubrió que el mago no era sino un anciano que se escondía tras su figura. El hombre llevaba allí muchos años pero ya quería marcharse. Para ello había creado un globo mágico. Dorita decidió irse con él. Durante la peligrosa travesía en globo, su perro se cayó y Dorita saltó tras él para salvarle. En su caída la niña soñó con todos sus amigos, y oyó cómo el hada le decía: - Si quieres volver, piensa: “en ningún sitio se está como en casa”. Y así lo hizo. Cuando despertó, oyó gritar a sus tíos y salió corriendo. ¡Todo había sido un sueño! Un sueño que ella nunca olvidaría... ni tampoco sus amigos de regreso a ciudad esmeralda.
Vídeo: De regreso a ciudad esmeralda...
martes, 22 de abril de 2008
Caperucita Roja 2
Os pongo un trozo gracioso de la película, espero que os guste el vídeo (subido desde el youtube), y, a los que no hayan visto esta divertida película, les anime a verla; y a los que sí la han visto que la vean y disfruten de nuevo.
Personalmente me encantó.
lunes, 21 de abril de 2008
El gato con botas
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| Al morir un molinero, dejó por herencia a su hijo tan solo un gato. Pero éste dijo a su amo. -No te parezca que soy poca cosa. Obedéceme y verás. | ||
Venia la carroza del rey por el camino. -Entra en el río -ordenó el Gato con Botas a su amo, y gritó: -¡Socorro. ¡Se ahoga el Marqués de Carabás! |
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| El Rey y su hija mandaron a sus criados que sacaran del río al supuesto Marques de Carabás, y le proporcionaron un traje seco, muy bello y lujoso. |
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| Le invitaron a subir a la real carroza, y adelantándose el Gato por el camino, pidió a los segadores que, cuando el rey preguntara de quien eran aquellas tierras contestaran «del Marqués de Carabás».
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| Igual dijo a los vendimiadores, y el rey quedó maravillado de lo que poseía su amigo el Marqués. |
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| Siempre adelantándose a la carroza, llegó el gato al castillo de un gigante, y le dijo: -He oído que podréis convertiros en cualquier animal. Pero no lo creo. |
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| ¿No? Gritó el gigante. -Pues convéncete. Y en un momento tomó el aspecto de un terrible león. -¿A que no eres capaz de convertirte en un ratón? |
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| ¿Cómo que no? Fíjate. -Se transformó en ratón y entonces ¡AUM! el Gato se lo comió de un bocado, y seguidamente salió tranquilo a esperar la carroza. |
| ¡Bienvenidos al castillo de mi amo, el Marqués de Carabás! Pase Su Majestad y la linda princesa a disfrutar del banquete que está preparado. |
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El hijo del molinero y la princesa se casaron, y fueron muy felices Todo este bienestar lo consiguieron gracias a la astucia del Gato con Botas. F I N |
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miércoles, 26 de marzo de 2008
Caperucita Roja

Caperucita vivía con su madre en una casita en el bosque. Un día Caperucita estaba jugando cuando su mamá la llamo:
- ¡Caperucita, Caperucita! Llévale a tu Abuelita que está malita esta cestita de mimbre con un queso, un pastel y una jarrita de miel. Pero no vayas por el camino de las flores ni hables con el Lobo Feroz.
- Sí, mamá ¡voy corriendo!
La casita de la Abuelita estaba al otro lado del bosque. Caperucita iba cogiendo flores por el bosque cuando, de repente, se le apareció el lobo.
- ¿Adónde vas Caperucita?
- Voy a casa de mi Abuelita que está malita en la cama, a llevarle esta cestita de mimbre con un queso, un pastel y una jarrita de miel.
- Si vas por el camino de las flores encontrarás las flores más bonitas del bosque para tu Abuelita -dijo el Lobo Feroz-.
Caperucita le dio las gracias y se fue por el camino de las flores que era el más largo, mientras el lobo cogía un atajo para llegar antes a casa de la Abuelita.
- ¡Toc, toc! -picó el lobo-.
- ¿Quién es? -dijo la abuelita-.
- Soy Caperucita, tu nietecita que te traigo esta cestita de mimbre con un queso, un pastel y una jarrita de miel.
- Pasa, pasa, hijita.
El lobo entró en la casa y se comió a la Abuelita de un solo bocado. Luego pensó que Caperucita podía ser un buen postre, así que se disfrazó con la ropa de la Abuelita y se metió en la cama.
Mientras tanto, la inocente Caperucita iba cantando y recogiendo flores por el camino. Cuando por fin, llegó a casa de su Abuelita y llamó a la puerta:
- ¡Toc, toc!
- ¿Quién es? -respondió el Lobo Feroz-.
- Soy Caperucita, tu nietecita, que te traigo una cestita de mimbre con un queso, un pastel y una jarrita de miel.
- Pasa, pasa, hijita. Te estaba esperando.
Caperucita entró y se acercó a la cama de su Abuelita:
- Abuelita, abuelita, ¡qué orejas más grandes tienes...!
- Son para oírte mejor, hijita.
- Abuelita, abuelita, ¡qué ojos tan grandes tienes...!
- Son para verte mejor, hijita.
- Abuelita, abuelita, ¡qué boca tan grande tienes...!
- ¡Es para comerte mejor!
El lobo saltó de la cama y Caperucita gritó. Intentó escapar, pero el Lobo Feroz, agarrándola por el cuello, la dejó casi sin respiración. En ese momento un leñador que había oído los gritos de Caperucita, derribó la puerta de un hachazo, se acercó al lobo y con su gran hacha le abrió la barriga, sacando a la Abuelita que aún estaba viva.
Para celebrarlo, invitaron al leñador a merendar el queso, el pastel y la jarrita de miel.